jueves, 24 de septiembre de 2015

Hace unos días.

Promesas rotas y hechas por mi.

Esto no era para nada común en mí, nada común en la niña de 12, ni en la niña de 15, ni en la niña de 21, pero cuando apareció en mí la señora de 26 la cosa cambió, responsabilidades, apuros, necesidades, cansancio y sobretodo sueño, mandaron lejos de mi realidad a todas esas niñas. La señora de 26 fue histérica, pesimista, tonta, insegura y fanática.

Suerte que llegara la niña de 31...

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