jueves, 11 de noviembre de 2010

Dia 1, Un mal dia

Rompería todo lo que hubiera a mi alrededor, gritaría tan fuerte que me rasgara la garganta, lloraría hasta que me doliera la cabeza por la fiebre, te golpearía, si pudiera hacerlo, saldría corriendo hasta llegar a un lugar en donde llueva un rato sobre mi cabeza y obscurezca la noche mis zancadas, me arrancaría una oreja o una uña o un dedo o la lengua o los parpados o los pezones o el pelo, rasguñaría toda piel que encontrara, sobretodo de mi rostro, me ahorcaría, me tiraría al agua en cualquiera de sus formas rio, mar, laguna o aun un pequeño charco y sumergiría mi cabeza en ella hasta recuperar la calma.

En cambio escribo mientras grito por dentro e intento centrar mi mente en el teclado y no en el contenido del texto, ni en el contexto que pudiera llevarme mil veces ha implosionar. Quiero explotar en el placer, solo como una forma de tirar todo esto a un rincón. 

Te he preguntado una docena de veces lo que has respondido una docena de veces de la misma forma, la incoherencia de tus palabras con lo que has hecho no sé si es la razón de mi desconfianza más que lo firme de tu reiterativa respuesta. 

Uno más dos es un simple tres, en la razón de lo irracional que debe contener el sentimiento uno más dos jamás podría acercarse a una respuesta perfecta y sonante de un siempre tres.

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