viernes, 19 de noviembre de 2010

Segundo


Después del día en que me sacaría los ojos con mis propios dedos, llega la noche de aquel día.

Recuerdo en el momento en que todo se calma en la casa, que no es la primera noche como esta.
Seguro tampoco será la ultima, pero en el momento de la noche, la pena, el llanto, y la nostalgia, la consoladora epifanía de saber que en algún momento este momento será reemplazado por otro no logra tocar mi cabeza.

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