Fácilmente hace dos semanas que no hablo contigo, si tuviera un poco más de valor o un poco menos de inseguridad te escribiría al menos un mensaje de texto. Si tuviera el pedazo de papel craf de tu primera encomienda de hace seis años te enviaría una carta. Que estúpidas rarezas en mis conceptos que una carta llegando a la puerta de tu casa me parezca menos invasiva que un simple, pequeño y conciso mensaje de texto. Pero es así, una carta llegaría elegantemente, tranquila y limpia, en cambio un mensaje seria delator. Lo último que pensé es en hacer las dos cosas, un mensaje para pedir tu dirección declarando que tengo un perfume nuevo que necesito que evalúes y unos días después la delicadeza de un sobrio pero perfecto sobre con una limpia escritura, el toque de insinuación se lo daría el perfume de violetas. El perfecto final para la apertura del sobre.
El plan tendrá que esperar a mañana, hoy ya es muy tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario